Ikigai: una razón para levantarte cada mañana

Puede que hayas oído esta palabra en algún post, en la portada de un libro o en boca de alguien que acaba de volver de terapia. Ikigai. Suena bonita, un poco misteriosa, casi de otro mundo. Y sin embargo, es mucho más sencilla de lo que parece.

Ikigai es una palabra japonesa que, a grandes rasgos, significa «razón de ser». Esa cosa —grande o pequeñísima— que hace que te levantes de la cama con ganas, aunque sea un lunes cualquiera.

No hace falta que sea una misión de vida. No tiene que salir en tu currículum ni sonar impresionante. A veces es tan simple como preparar el café con calma, cuidar una planta o quedar con alguien que te hace reír.

Ikigai no es encontrar un propósito enorme, sino reconocer lo que ya te hace sentir viva.

El libro Ikigai: los secretos de Japón para una vida larga y feliz, de Héctor García y Francesc Miralles, es uno de esos libros que se leen casi de un tirón. No es denso ni teórico, tiene un lenguaje sencillo, capítulos cortos y un tono muy cercano, casi de conversación. Perfecto para leer sin prisa, un poco cada noche.

Los autores viajaron hasta Okinawa, una isla japonesa con una de las mayores concentraciones de centenarios del mundo, para entender qué hacían distinto. Y lo que encontraron no fueron fórmulas mágicas ni rutinas imposibles, sino personas de noventa y cien años que siguen teniendo algo que las mueve: un huerto que cuidar, un instrumento que tocar, unas vecinas con las que tomar el té cada tarde.

Más allá de la teoría, el libro recoge también pequeños hábitos y «trucos» japoneses que aparecen una y otra vez entre quienes viven muchos años y, sobre todo, felices:

  • Comer hasta sentirte satisfecha al ochenta por ciento, sin llegar a la saciedad total.
  • Moverse cada día, sin necesidad de que sea ejercicio intenso: caminar, cultivar, moverse por placer.
  • Mantener vínculos cercanos y una comunidad con la que sentirte acompañada.
  • Dormir bien y respetar el descanso como parte del cuidado, no como una pérdida de tiempo.
  • Dedicar tiempo, cada día, a algo que te haga perder la noción del reloj.

Pero si algo se queda contigo después de leerlo no es tanto la lista de hábitos, sino algo más profundo: una invitación a estar más presente en tu propio cuerpo y en tu propia vida. A dejar de vivir en piloto automático, en la cabeza, pensando en lo que viene después, y volver un poco más al aquí y ahora. A sentir en lugar de solo pensar.

A veces no se trata de encontrar tiempo, sino de recordar para qué lo queremos.

Leer Ikigai no te da una respuesta cerrada ni un plan de cinco pasos. Pero sí deja una pregunta dando vueltas mucho después de cerrar el libro:

¿Qué es eso que, sin pedirte nada a cambio, te hace sentir un poco más tú?

Quizá no haga falta encontrar la gran respuesta hoy. Basta con empezar a fijarte en los pequeños momentos que ya te la están dando, aunque todavía no los hayas nombrado.

Si te apetece leerlo con calma, puedes encontrar Ikigai: los secretos de Japón para una vida larga y feliz aquí.

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